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Unión de fierro

Un Jeep y la Guerra Mundial como enlace entre padre e hijo

El baterista del grupo Paralamas transformó su pasión por la marca en un tributo a su padre, un combatiente de la Segunda Guerra Mundial

14.08.2019 18:10

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2019-08-14T18:10:00
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A pesar de ser uno de los personajes más queridos entre los "Jeep Lovers" brasileños, João Alberto Barone Reis e Silva, no es del tipo que pasa horas discutiendo maniobras de 4x4 o detalles de motores y tracción de su marca favorita. Por otro lado, no le importa pasarse las noches buscando dónde encontrar piezas genuinas para restaurar un Jeep Willys de la Segunda Guerra, o cruzar informaciones sobre combatientes brasileños que "soltaron la guitarra y cogieron el fusil".

En realidad, João Barone ya había entrado a la historia del rock brasileño como baterista del grupo Paralamas y como virtuoso en su instrumento. Pero fue la historia de su padre, João Lavor Reis e Silva, soldado combatiente en la guerra, que generó la chispa para sumergirse en el período, comprar y restaurar minuciosamente dos Jeep de época, igual a los que su padre había manejado durante los combates como soldado de la Fuerza Expedicionaria Brasileña.

La actuación del vehículo en los combates fue uno de los motivos que hizo del Jeep un ícono de la historia de la Segunda Guerra - y del automóvil. "El Jeep representó la movilidad de las tropas y la libertad de llevar a la persona a donde ella quisiera, independientemente del tipo de terreno", dice Barone, puntuando una trayectoria que sigue hasta hoy, con los utilitarios 4x4 y los SUVs ocupando la cima de la preferencia en la lista de deseos de conductores.

Uno de esos modelos que vio de cerca en Sao Paulo durante el Jeep Day 2019, fue la nueva generación del Jeep Wrangler (foto). Pero a pesar de conducir uno por las calles de Río de Janeiro, donde vive, su pasión son los modelos MB usados ??en combate. "Conducir un Jeep de esos es como entrar en una cápsula del tiempo", resume el músico.

"Mi interés por la Segunda Guerra surgió porque mi padre había combatido en ella y por verla como una 'guerra justa': las personas querían derrotar aquella cosa horrorosa del nazismo, la opresión, el racismo y la segregación. Había un aspecto casi romántico de lucha entre ‘el bien contra el mal'. Creo que fue una guerra que se justificó por eso. Mi interés es justamente la simbología de la Segunda Guerra y no el aspecto bélico en sí", explica.

Barone cuenta que el padre hablaba muy poco de la guerra. Una de las pocas historias que contó, dice el músico, fue sobre el día en que estaba llevando munición a los soldados aliados y tuvo que salir corriendo bajo fuego enemigo con el Jeep que conducía. "Eso quedó en mi memoria y cuando tuve oportunidad, decidí comprar un Jeep igualito y restaurarlo".

En la época, los Paralamas ya eran la más internacional de todas las bandas brasileñas de su generación, habiendo superado las fronteras de Brasil. Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, Venezuela y México formaban parte regular de las giras del grupo. "En 1986, fuimos invitados a participar en un festival de rock en Buenos Aires y nos encontramos con lo que estaba pasando con el rock latino", recuerda Barone. "Fue un encantamiento".

Sin falsa modestia, él cree que los Paralamas abrieron una vía de mano doble entre el rock brasileño y el latino. Por esa carretera, pasaron los porteños Fito Paez y Soda Stereo, y los mexicanos del Cafe Tacuba. "Una de las audiencias más grande que tuvimos fue en Venezuela, en un espacio de evento que antes había sido un aeropuerto, justo en medio de Caracas, y había 150 mil personas cuando subimos al escenario".

Otra noche inolvidable, recuerda Barone, fue cuando el grupo hizo en Buenos Aires el show de apertura de Keith Richards, que estaba de gira durante su carrera como solista. "El estadio tenía más de 50 mil personas y te cuento que le fue mal a Keith tocar después de nosotros (Los Paralamas) porque nuestro show fue una hecatombe!", Dice él, riéndose mucho.

Es con esa misma ligereza que Barone cuenta cómo, en 2001, ayudó a fundar un club de vehículos militares antiguos en Río de Janeiro. La idea surgió del contacto que tuvo con clubes similares en Estados Unidos y Europa mientras buscaba piezas originales para restaurar el Jeep 1944 que había adquirido.

"Poco antes de que mi padre falleciera en el año 2000, le llevé el Jeep para que lo viera, pero él no podía caminar, tenía mucha dificultad para moverse y no pudimos disfrutar de un paseo juntos. A pesar de eso él lo disfrutó mucho y lo halló sensacional el hecho de que yo haya conseguido un Jeep de aquella época. Fue un momento increíble, muy sensible. "Todavía no había selfies, pero guardo esa escena en la memoria de forma muy especia".

Carrera paralela

La pasión de Barone por la Segunda Guerra es casi una carrera paralela del músico. Además de haber ayudado a fundar el Club de los Vehículos Militares Antiguos de Río de Janeiro (CVMARJ), Barone produjo dos documentales sobre la Segunda Guerra y escribió el libro "1942: Brasil y su guerra casi desconocida".

Los tres proyectos surgieron de viajes de "rescate". En 2004, despachó su Jeep 1944 a París y desde allí siguió hasta Normandía para participar en la conmemoración de los 60 años del Día D. De ese viaje nació el documental "Un brasileño en el Día D", que cuenta la historia del franco-brasileño Pierre Closterman, descendiente de franceses que nació en Curitiba (PR), en 1921, y fue el único brasileño que participó en el Día D, como integrante de la aviación francesa.

En 2009, teniendo nuevamente el Jeep como protagonista, partió a Italia y pasó por los mismos lugares que su padre y otros brasileños pasaron. "Los brasileños son recordados hasta hoy con mucho cariño por los italianos por la forma en que actuaron durante la guerra. Fue un viaje muy emocionante", dice.

De ahí nació el documental "El camino de los héroes", que rehace los pasos y la lucha de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) en Italia durante la Segunda Guerra Mundial.

En 2014, Barone volvió a Normandía, esta vez para conmemorar los 70 años del Día D y en 2015 regresó a Italia para participar en los festejos de los 70 años del fin de la guerra. En esas dos ocasiones su Jeep se quedó en el garaje, pero Barone reconoce que fue gracias a él que sus historias surgieron.

FCA Latam - Texto: Patricia Büll / Fotos: Still del vídeo, Barone (archivo personal), Marcos Hermes

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