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Hasta que se demuestre lo contrario

Muerte por vehículo autónomo: nadie hubiera podido evitar el siniestro

Luego de analizar las imágenes, la policía local de Arizona informó que dadas las condiciones, habría sido difícil evitar la colisión en cualquier modo

21.03.2018 08:04

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2018-03-21T08:04:00
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Pasadas varias horas de ocurrido el lamentable insuceso del domingo pasado, la jefa de policía de Tempe (Arizona, EEUU) Sylvia Moir, comunicó que "habría sido imposible evitar el accidente".

El vehículo, un Volvo XC90 perteneciente a la empresa Uber que trabaja en fase de pruebas para su tecnología de conducción autónoma y tenía un humano en el asiento del conductor, tal como lo exige la ley local, viajaba a 60 km/h en una zona de 55 km/h cuando golpeó a Elaine Herzberg, de 49 años, mientras empujaba una bicicleta y caminaba hacia un carril de tráfico.

Moir añadió que al ver los videos obtenidos de las cámaras en el Volvo de Uber, "está muy claro que habría sido muy difícil evitar esta colisión en cualquier modo (ya sea autónomo o impulsado por los humanos) según cómo llegó la mujer desde las sombras hasta la carretera".

Dicho esto, Uber ha detenido todas sus pruebas con automóviles autónomos mientras se lleva a cabo la investigación. En una declaración anterior, un portavoz de la compañía dijo: "Nuestros corazones están con la familia de la víctima. Estamos cooperando plenamente con las autoridades locales en su investigación de este incidente".

Incidentes con autónomos

Una vez más y tal como ocurrió en cada uno de los siniestros en los que participaron vehículos de conducción autónoma, inmediatamente se disparan las alarmas que ponen en tela de juicio la eficacia del sistema.

Es lógico pensar que la sensibilidad pública es muy alta, puesto que resulta muy difícil llegar a confiar completamente en la tecnología para que se ocupe del traslado de las personas entre las calles urbanas recargadas de tráfico y las carreteras de alta velocidad.

El hecho es que a esta altura de los acontecimientos, las empresas que destinan fuertes sumas de dinero para desarrollar estos sistemas, son muchas y muy importantes, y desde hace varios años realizan pruebas reales en algunos estados de norteamérica, incluyendo Canadá.

Tras varios millones de kilómetros recorridos por todos esos vehículos en modo autónomo, es real que se produjeron algunos siniestros con consecuencias de distinta entidad para algunas de las personas involucradas, incluyendo la primera muerte ocurrida este fin de semana.

Sin embargo, considerando la relación entre ambos factores y comparativamente con las muertes y lesiones provocadas por el tránsito cotidiano convencional, el beneficio es ampliamente favorable para las nuevas tecnologías. Que naturalmente todavía continúan en fase de pruebas y en procura de minimizar al máximo posible las chances de eventuales errores que puedan afectar la seguridad de las personas.

Cómo funcionan los autónomos

Aunque todavía cueste bastante imaginar la posibilidad de subir a un auto que se maneje solo, la realidad es que esa alternativa está cada vez más cerca del alcance de nuestra mano.

Como decíamos, fabricantes y grandes compañías tecnológicas investigan desde hace años en este terreno y trabajan sobre proyectos que al menos en el papel, parecen perfectos. Los sistemas autónomos son capaces de "ver" el entorno, procesar la información, interpretarla y dar la orden correspondiente al vehículo para que actúe en consecuencia.

Eso es posible gracias a la intervención de cámaras de video estéreo (entre 10 y 12), dispositivos láser-escáner y radares que forman una especie de escudo alrededor del vehículo para crear diferentes "capas" de seguridad que se complementan entre sí para cubrir cualquier posibilidad de error de alguno de los dispositivos.

Las cámaras obtienen las imágenes 360º de alrededor del auto, incluyendo señales, semáforos, líneas del piso, etc., mientras que los escáners detectan objetos, animales y personas en un radio de corta distancia, dándoles forma como para poder identificarlos.

Los radares son de mayor alcance y detectan objetos alejados, y por su parte el GPS y la cartografía del navegador sitúan al vehículo en su entorno. Con todo ese combo, el procesador interpreta la información y envía las órdenes a los componentes mecánicos en milésimas de segundo para que tomen la decisión correspondiente.

Los autónomos de Google presentan alguna diferencia, pues sus sistemas informáticos les permiten a cada uno de ellos asumir las funciones de otros en caso de detectar la ocurrencia de una falla.

Además, cualquiera de ellos pueden detectar condiciones metereológicas adversas y extremas, negándose a circular si consideran un peligro potencial o la degradación del asfalto. No admiten los atajos y se detienen ante calles o carreteras que no están registradas en los mapas. Amén de adivinar conductas imprudentes de los pasajeros, tales como abrir las puertas en marcha, sacar el cuerpo por las ventanas o no abrocharse el cinturón de seguridad, deteniendo la marcha en cualquiera de estos casos.

Evidentemente la circulación dentro del tránsito combinado con convivencia de ambos sistemas, puede presentar situaciones inesperadas para los más tecnológicos, que permiten dudar de la capacidad de decisión de los autónomos.

Por esa razón, los legisladores de Estados Unidos aún no logran acuerdo acerca de las normas a establecer para permitir su libre circulación. De hecho, por ahora quedó establecida la obligatoriedad de mantener la presencia de un conductor al volante, capaz de asumir el control ante la más mínima dificultad del sistema autónomo.

La ocurrencia de la primera muerte ocasionada por un vehículo de este tipo, dispara las alarmas y aleja las posibilidades de una generalización más o menos cercana. La policía afirma que ningún conductor habría evitado el impacto pues la mujer apareció inesperadamente sobre el vehículo. Pero es evidente que a pesar de ello, tal vez incorporando nuevos elementos capaces de detectar imprevistos similares, el futuro va por este camino.

Tarde o temprano, nos guste más o menos, los autónomos serán una realidad.

Buenos días.

Luis Piedra Cueva - Con información de Gizmodo y ELMotor

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