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Sueño mortal

El cansancio de los conductores como causa de siniestros viales, tendría los días contados

Causante de miles de muertes anuales en el mundo, los siniestros provocados por sueño y fatiga podrían reducirse gracias a la tecnología

06.04.2022 09:04

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2022-04-06T09:04:00
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La tecnología frente al cansancio de los conductores

Si bien estamos encaminados hacia un escenario optimista, previamente es necesario entender el tamaño del drama que todavía vivimos en nuestra carreteras.

En la mayoría de los casos, el sueño llega furtivo, tímido y disfrazado de sutileza. Rápidamente comienza a adueñarse de la atención de quien está al volante. Impulsado por la prisa o simplemente por testarudez, el conductor trata de vencerlo, minimizándolo o intentando engañarlo. Abre las ventanillas, toma un poco de agua y aumenta el volumen de la música como tentativas de ignorarlo.

Pero porfiadamente trata de hablar más fuerte aquel espíritu de invencible o el de quien hace un cálculo muy ligero de que puede aguantar hasta llegar o de “ya falta poco”. El final de muchas de esas cotidianas y despiadadas batallas, es trágico. El irresponsable siempre termina vencido.

Ese tipo de escenas no tiene fronteras; son globales. Pero países como Brasil figura en un triste destaque en el ranking mundial. Las muertes causadas por cansancio lo posicionan en 5º lugar en la lista de países en los que mueren más personas por siniestros de tránsito, por detrás de India, China, EEUU y Rusia, según un relevamiento de la ONU realizado a fines de 2019, antes de la pandemia. El Ministerio de Salud de Brasil informó que ese año hubo en el país casi 32 mil víctimas fatales por esa causa.

En ese contexto, el cansancio representa al gran villano de las rutas nacionales. De acuerdo a un estudio realizado por la Asociación Brasileña de Medicina del Tránsito (ABRAMET) en sociedad con la Academia Brasileña de Neurología y con el Consejo Regional de Medicina, 42% de los siniestros están relacionados al sueño, y el 18% a la fatiga. Sumados, ese 60% pinta un retrato complejo del tamaño del problema y de cuán fatal puede resultar conducir con sueño y/o fatiga.

Soluciones

Pero ese cuadro desafiante ahora tiene todo como para convertirse en un terrible pasado si la tendencia de los reguladores de abrazar las nuevas tecnologías como arma preventiva, pueda adoptarse por todos los gobiernos del mundo.

La carrera por desarrollar autos eléctricos cada vez más eficientes y baratos también ocurre en paralelo con el rubro seguridad de los vehículos. En el caso del combate al cansancio, la tecnología de detección de fatigas es la que tiende a tornarse global y obligatoria, mediante la instalación de sistemas inteligentes en todos los autos nuevos salidos de fábricas.

En el pasado, llevar una cámara dotada de un sensor capaz de indicarle al conductor que se tiene sueño o fatiga y que corría riesgos de siniestros, era una solución disponible solamente en autos mega tecnológicos, es decir, para una selecta gama tope de gama de cada marca.

Hoy la realidad es completamente diferente: los dispositivos son accesibles, la tecnología de precisión evolucionó mucho y la presión de la sociedad comienza a tener efecto para que la prevención de la fatiga se democratice y esté disponible en todos los vehículos.

Es claro que invertir en la educación de los conductores es fundamental, pero ello se encuentra con barreras estructurales, además de tener efectos a largo plazo. En tanto exigir que un equipamiento de serie sea obligatorio, refuerza y acelera los cambios que indudablemente, salvarán muchas vidas.

Exactamente eso es lo que hace la Unión Europea, que a partir de este año obliga a todos los fabricantes a que entreguen sus vans, autos, ómnibus y camiones con un sensor que detecta fatiga o distracciones del conductor. El equipamiento es parte de un paquete llamado New Safety Features in your Car. Según el bloque europeo, el 90% de los siniestros se producen por errores humanos y las nuevas tecnologías son esenciales para mitigar esa problemática.

Europa muestra un ejemplo fuerte y fomenta el debate en un contexto mundial. Por otra parte, los propios fabricantes corren para elegir las tecnologías más eficientes y seguras en una sana competencia de la que los conductores serán unos de los más beneficiados. A la larga, ofrecer un sistema con sensores avanzados que incluya inteligencia artificial y hasta sea capaz, por ejemplo, de generar un reporte transmitido para una aplicación de celular, será un valor agregado para la propia marca.

Contar con el equipamiento de serie en vehículos nuevos, es un avance, pero se abren discusiones, todavía tímidas, en cuanto a obligar su instalación también en usados seminuevos, con el objetivo de acelerar la reducción de siniestros siguiendo el ejemplo de la industria minera donde aún las flotas de vehículos más antiguos cuentan con sistemas instalados de detección de somnolencia.

Es claro que por sí solo, contar con la tecnología no garantiza que el conductor no se arriesgará a manejar cansado o con sueño. También se discute si se debería obligar a que esos sensores mantengan registros de desobediencia del aviso. La inteligencia artificial ya es capaz de conectar el alerta a un comando que por ejemplo, reduzca automáticamente la velocidad del vehículo en caso de que el conductor ignore ese aviso.

La tendencia es que la tecnología sea cada vez más capaz de reducir el factor de irresponsabilidad de quien coloca las manos en el volante. El sueño es inherente al ser humano, pero hoy ya tenemos la solución para no sea más una amenaza para quien conduce y para quien circula inocentemente por su entorno cercano.

Observando nuestros ojos, una lente inteligente no solamente encenderá una alerta sino que además impedirá un posible siniestro, actuando como un “ángel de la guarda” dentro de todos los vehículos del planeta.

Blog del Camionero