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Nostalgia con historia

Albores del transporte de pasajeros

En adhesión a la nostalgia de estas fechas, rescatamos la historia de un pionero del transporte de pasajeros en el interior de nuestro país

25.08.2015 14:15

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2015-08-25T14:15:00
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Evidentemente no se trata de un acontecimiento relacionado con la música, tal como fue concebida la celebración de la nostalgia impulsada por Pablo Lecueder.

Como de todos modos es una fecha que sirve para recordar, y dada nuestra pasión por los vehículos, la aprovechamos para rescatar una parte de la historia que cuenta los inicios de nuestro transporte de pasajeros, pero particularmente, el que se puso en marcha entre la cuarta sección del departamento de Lavalleja y la localidad de Casupá, ubicada en la región sureste de Florida.

No existen muchos documentos escritos de aquellos años y menos en esa región, pero a pesar de ello, logramos hacernos de una crónica de personajes y acontecimientos de época recopilados por Domingo Luis Pastorino, publicados en 1994 bajo el nombre de En Ámbito Casupeño.

Según el autor, en 1935 Juan José Ramos se inició como transportista utilizando un Ford A a bigote, modelo 1929, verde, con capacidad para cinco personas, que si la situación lo requería llegaba a siete con uno más parado en cada uno de los estribos laterales.

En verdad, y por las imágenes que pudimos obtener, se trataba de un Ford, si, pero modelo T Touring de 1927.

El vehículo se identificaba fácilmente por una banderita blanca colocada en el espolón, con la inscripción "Correo a Casupá", elemento que a la larga sirvió de inspiración para el nombre asigando al transporte: El Banderita.

En la parte de atrás, encima de la rueda auxiliar, llevaba un gran cajón a modo de bodega, que atado con firmeza regresaba de noche repleto de galletas, comestibles, diarios, cartas, remedios medicinales y de uso agropecuario, etc.

Aún soltero, Ramos vivía con sus padres en la estancia La Palma, herencia de su abuelo Abdón Jurado, ubicada en Puntas de Gaetán, en la cuarta sección de Lavalleja.

Desde allí entonces iniciaba su recorrido los lunes, jueves y sábados, con una parada en su propia agencia que funcionaba anexa al comercio de Juan Francisco Figueredo y desde donde levantaba distintos tipos de encargos y encomiendas. Desde allí cruzaba La Corriente en balsa y seguía viaje hacia Casupá por el camino público, obviamente de tierra y tan destrozado como la mayoría de los de toda la región.

En 1939 se inaugura el puente en el Paso de los Troncos. Vale aclarar que ese paso sobre el arroyo Casupá, que separa los departamentos de Florida y Lavalleja, tiene un significado histórico pues desde ahí, donde tenía su estancia, parte Manuel Francisco Artigas el 23 de abril de 1811 al mando de una tropa de gauchos armados para participar de la Batalla de Las Piedras.

Seguimos entonces con la historia de Juan José Ramos. Una vez habilitado dicho puente, modificó su recorrido para poder transitar por un camino más directo y en mejores condiciones, para lo cual debió gestionar un nuevo permiso de línea.

En 1947 se asoció con Luis Alberto Zabaleta. La nueva empresa entonces se llamó Ramos - Zabaleta y compraron un vehículo más grande, tipo rural, con tres filas de asientos dobles y que además admitía el agregado de bancos móviles si la cantidad de pasajeros lo requería.

En 1950 le vende su parte al socio y se desvincula completamente de la empresa, finalizando su participación el sábado 25 de noviembre de ese año.

Anécdota

Siempre según el cronista, entre los percances vividos durante 15 años de andar por terrenos difíciles, "el petiso Ramos", tal como lo apodaban, narraba el episodio de una encomienda especial. La familia de Gerónimo Branda, radicada en La Corriente, le encomendó un envío muy especial, obsequio "p´al dotor" a modo de retribución por atenciones prestadas.

Debía entregar personalmente un lechón al doctor Choca, el que cuidadosamente sujetó con firmeza en el portaequipaje del vehículo.

Los golpes del camino hicieron su trabajo, la tapa saltó y la encomienda cayó al piso, hecho bien apreciado por un par de carreros que presenciaron la escena y sin perder tiempo, rápidamente vieron solucionada su ingesta del día y lo extendieron al calor de las brasas. Con la precaución de guardarle un cuaro trasero para el desafortunado don Ramos.

Acción que se concretó cuando éste regresaba, apenado por el insuceso del que doña Carmen de Branda nunca encontró justificativo.

Biografía

Juan José Ramos era hijo de Manuel y de doña Leopoldina Jurado Fernández. Nació el 10 de julio de 1907 en Polanco, quinta sección judicial de Lavalleja.

Casado con Ema Dorta, ocuparon una vivienda junto al camino que hoy es la ruta 40, en la época propiedad de Federico Debenedetti, cerca del paso de Alfileres.

En 1947 se mudaron para la costa de Chamamé, próximo a la desembocadura en Casupá, alquilando a Ramón Patrón. Tuvieron cuatro hijos y en 1950 trabajó como mecánico automotriz asociado con Humberto Alonso, oficio aprendido de joven en los talleres de Manuel Güelfi, en Montevideo. Hasta su fallecimiento, el 2 de noviembre de 1959, fue taximetrista.

Homenaje

Esta historia sencilla de un personaje emprendedor que tuvo el coraje de salir a recorrer aquellos caminos inexistentes y fue apenas un eslabón de la enorme cadena que hoy es el transporte en general, de pasajeros y mercancías, forma parte también de mi propia historia.

Vaya pues entonces este sencillo homenaje a mi abuelo materno Juan José "el petiso" Ramos quien si bien casi no conocí, de alguna manera supo transmitirme su pasión por los fierros.

Y en él, homenajear también a tantos otros que como él se aventuraron a lo largo y ancho de nuestro país, incluyendo a quienes hoy continúan transitando por la vida detrás de un volante.

Luis César Piedra Cueva - Airbag.uy